¿ DÓNDE ACUDES SI QUIERES INFORMARTE SOBRE DEBATE? 

         ¡Quédate con nosotros! Desde esta página te queremos informar de todo lo que ocurre en el mundo del debate en las aulas. Tanto si eres nuevo como si ya te consideras todo un “friki” de este universo, en  esta página os ayudaremos a crear un club de debate en el centro, os pondremos ejemplos de clubes con éxito, os contaremos distintas actividades para acercaros al debate, os ofreceremos recursos para mejorar vuestras presentaciones o vuestras argumentaciones, etc.

         Si después de rebuscar por nuestro site no encuentras lo que necesitas, dínoslo y lo incluiremos. Estamos disponibles para l@s loc@s del debate en nuestro correo clubdebate@fundacionactivate.org .

¿Qué es un club de debate? Un club de debate busca generar un espacio de diálogo en el colegio donde el alumnado comparte y discute libremente percepciones, ideas y opiniones sobre lo que sucede a su alrededor. En este club, los chicos y chicas desarrollan su capacidad de debatir desde la apertura y el respeto a las diferentes opiniones expresadas durante las intervenciones, la oportunidad de experimentar los entresijos de la deliberación y de entrenar la escucha y el análisis de posturas diferentes para luego poder contra-argumentarlas.

GUÍA DE TRABAJO

TE AYUDAMOS A CREAR TU CLUB

Es importante para un club de debate tener un espacio, una sala que se dedica principalmente para el club y sus actividades. La sala del club debe ser el lugar donde se puede realizar el trabajo serio, donde se pueden discutir los temas y preparar los discursos. Debe disponer de recursos para sus miembros como ordenadores, conexión a internet, pizarras… Debe también funcionar un repositorio de la historia del club. Es el lugar donde se guardan los diplomas de los torneos, se guardan copias de los casos y las notas, se muestran fotografías. Lo ideal es que los integrantes del club tengan acceso a estos recursos sin la intermediación del docente o mentor.

La sala del club también es lugar para mantener interacciones casuales de los miembros. Se puede crear un sentimiento de camaradería gracias al trabajo colaborativo, pero también necesita momentos de diversión. Dado que la amistad no puede generarse por decreto, un primer paso puede ser proporcionar a los integrantes del club de un espacio amigable para juntarse. Cuando van a la sala, los integrantes deben sentir que están entrando en un lugar que les pertenece, donde se encuentran con amigos con los que comparten el entusiasmo por debatir.

No hace falta decir que la sala del club de debate carece de sentido si no se desarrollan actividades. Los clubes de debate se deben reunir periódicamente. Un modelo consiste en reunirse obligatoriamente una vez por semana. Incluso si algunos miembros del club no participan en las competiciones próximas, o incluso si no hay torneo en el futuro inmediato, se juntan para identificar temas o eventos que afectan al club. No hace falta mencionar que la mayor parte del tiempo debe destinarse a sesiones de trabajo.

En el mundo del deporte, hay una gran variedad de ratios que vinculan en rendimiento con el entrenamiento. En algunos deportes los equipos entrenan muy poco porque juegan frecuentemente. En otros, una semana de entrenamiento precede a un único encuentro. La rutina de un buen equipo de debate es más parecida al último modelo; requiere de mucho pensamiento y discusión. Las ideas deben reflexionarse y enriquecerse, los discursos deben escribirse y revisarse.

Por supuesto, los colegios deben cooperar dentro de sus limitaciones de horario, pero, en los casos más exitosos, los clubs de debate mantienen reuniones de trabajo diarias que implican a alguno de los miembros del equipo de debate. Las sesiones de trabajo se destinan principalmente a la preparación, es decir, a elaborar argumentos y estrategias para los debates de competición.

El tiempo de preparación también se dedica a practicar. Los integrantes del club dedican tiempo a debatir entre ellos sobre los temas asignados en la resolución o sobre temas que ellos mismos sugieren. Se debe destacar que el tiempo de práctica y preparación es el más educativo en la práctica del debate. Se aprende mucho durante la competición, pero es en el día a día de la preparación y la práctica donde el pensamiento crítico y las habilidades de hablar en publico se desarrollan y consolidan.

En sus inicios, un club de debate depende mucho del liderazgo y experiencia de personas adultas que desempeñan el rol de mentor. Pero a medida que las actividades se asientan y crecen, una gran cantidad de liderazgo puede recaer sobre los propios estudiantes. Algunos clubes exitosos se auto-gestionan, pero eso es posible cuando conviven múltiples generaciones. Es decir, estos equipos incluyen estudiantes jóvenes y adultos.

En estos clubes, los estudiantes más experimentados se unieron al club cuando eran más jóvenes. En su último año de pertenencia al club, han pertenecido al mismo durante dos o tres años y han desarrollado conocimientos y habilidades con la experiencia.

Con 17-18 años, se encuentran con estudiantes de 13-14 años sin experiencia que empiezan en el mismo punto en el que ellos empezaron años atrás y que deben aprender lo que ellos han aprendido. Están preparados para ser mentores. En términos prácticos, esto implica que pueden actuar como jueces cuando los debatientes más jóvenes están practicando, pueden verlos en las competiciones y compartir sus notas con ellos tras los debates.

Durante las sesiones de preparación, pueden trabajar con los debatientes más jóvenes mientras preparan sus casos. Estos estudiantes que acaban de unirse al grupo también se pueden beneficiar de escuchar a los más experimentados argumentar. Con este tipo de organización, los integrantes del equipo de debate se sienten más integrados y partícipes. Concretamente, los miembros más veteranos se sienten orgullosos de los logros conseguidos por los más jóvenes y desarrollan un sentimiento de responsabilidad sobre ellos, y los estudiantes más jóvenes siguen los pasos de sus mentores con gran interés.

La primera tarea que se demanda en la captación de nuevos miembros es la formación. Muchos estudiantes y profesores, simplemente no conocen lo que es un debate. Es fundamental que se les informe. Muchas personas que no conocen realmente el debate piensan que es para estudiantes brillantes que les encanta discutir. Necesitan entender que debatir trae múltiples beneficios para un abanico muy amplio de personalidades.

Un modo de educar al público es organizar demostraciones de debate en el centro. Los estudiantes también necesitan saber como funciona el equipo y que oportunidades tienen como neófitos en la materia. A muchos estudiantes les atraerá la competición, y se les tendrá que explicar que la competición no se limita únicamente a los estudiantes más veteranos. También se mostrará a los estudiantes que su participación en el club también implica desarrollo intelectual.

Un programa de debate proporciona experiencias intelectuales comparables a los mejores cursos. Preservando el principio de inclusión, los líderes del club trabajan para mantener a los miembros. Esto implica proporcionar a los miembros del club actividades interesantes. Si se compite y practica poco, lo estudiantes perderán rápidamente el interés. Proponer otras actividades y eventos diferentes al debate también ayudará a que los miembros estén comprometidos y se sientan identificados con el club.

Cualquier persona adulta preocupada por la educación creativa de la juventud puede mentorizar un equipo de debate. Las personas que mentorizan no tiene que ser expertas con un entrenamiento extenso en oratoria, aunque si se tiene, muchos mejor. No se espera que esta figura traspase todo su conocimiento al alumnado como se podría esperar que hiciera el profesorado, por ejemplo, de química.

Las reglas y procedimientos del debate son, en comparación, mucho menores. El principal rol es desarrollar las habilidades de pensamiento, “sacar” cosas de la mente del alumnado en lugar de “meter”. Debe escuchar, preguntar y reaccionar. De hecho, el alumnado se debe sentir libre de mostrar su desacuerdo con lo expresado por quien mentoriza, y mostrar su acuerdo como podría hacerlo con cualquier otro integrante del equipo que participe en la discusión.

Otro de los roles es proporcionar liderazgo moral al equipo. El alumnado debe entender que las personas que debaten deben ser honestas y éticas en la competición. Por ello, mentorizar implica fijar el “tono moral” de las actividades cotidianas que se desarrollan en el club. El alumnado debe mostrar su desacuerdo en las discusiones, de no ser así, los diálogos serán muy improductivos.

En este sentido, mentorizar implica garantizar que los desacuerdos no se lleven al terreno personal y que los comentarios no sean agresivos ni hirientes. El alumnado debe ser capaz de asumir el riesgo de “probar otras ideas” en las discusiones. Deben sentir que pueden hacerlo sin ser objeto de burla. La persona que mentoriza debe, por tanto, crear un clima de respeto, no simplemente siendo un modelo con su comportamiento, sino también articulando y reforzando estándares.

En el aula, la relación entre alumnado y profesorado es, en ocasiones, formal e impersonal. Mentorizar, en cambio requiere un grado de implicación personal. Mentorizar requiere estimular y monitorizar el desarrollo de cada estudiante individualmente. En efecto, esto implica que mentorizar implica actuar como jueces en los debates internos, proporcionando feedback sobre el rendimiento observado. Mentorizar también implica revisar y “criticar” el trabajo escrito, lo que, inevitablemente conlleva implicarse con el alumnado de modo más informal. Mentorizar también lleva consigo otras responsabilidades más mundanas como ser el responsable de lo que suceda entre el alumnado, el calendario de actividades y la gestión de recursos. Las labores relacionadas con las finanzas pueden incluir desde conseguir fondos a gestionar presupuestos.

El club de debate puede ofrecer a las familias la oportunidad de implicarse en la actividad de la escuela. Frecuentemente, se pide a las familias que jueguen el rol de espectador en las competiciones deportivas y muestras artísticas. En el caso del debate, pueden tener la oportunidad de participar activamente haciendo de jueces.

Juzgar no requiere de una experiencia especial. Para ser juez se requiere ser una persona razonable, con una buena capacidad de escucha y decir quién desarrolló el mejor hilo argumental.

Los mentores reclutan jueces de distintos sitios: familias, amistades, antiguos debatientes, profesorado, personal de administración… consideramos que es una buena idea implicar al personal docente y de administración del centro como modo de introducir a la comunidad educativa en la práctica del debate.

En este sentido, familias que no quieran implicarse como jueces pueden participar de la actividad de otras maneras, llevando al equipo a los encuentros, preparando meriendas, o incluso apoyando en las labores de mentorización. También pueden acudir como espectadores de los debates para dar apoyo moral al equipo. A menudo, las familias valoran positivamente la práctica del debate no solo por los beneficios que aporta a sus hijos e hijas, sino también por la oportunidad que ofrece para implicarse en la educación.

Los beneficios de debatir los disfrutan directamente quienes participan en la actividad. Pero también hay mucho que decir de lo que se aprende asistiendo a los debates. Los asistentes a los debates a menudo aprenden nuevos enfoques sobre un tema.

El espíritu abierto de los debates permite que puedan asistir tanto personas vinculadas con el centro como personas ajenas al mismo. En este sentido, debería establecerse como un hábito que el club de debate comunique los debates que se van a celebrar, las resoluciones que se van a abordar y los resultados del mismo.

 

FICHAS

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El alien viajero es un taller que busca profundizar en quiénes somos como persona y como sociedad. A través de las preguntas que nos hará nuestro alien, reflexionaremos sobre nuestra forma de vivir y sobre el mundo que nos rodea. Puedes descargarte el taller completo pinchando en la imagen.

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El taller “Vamos a hablarlo” quiere que el grupo inicie un debate hasta llegar a una respuesta consensuada. Con esta actividad se desarrolla la habilidad de escucha y de análisis de distintos puntos de vista a raíz de la presentación de distintas situaciones delicadas donde el grupo debe tomar la que considera que es la mejor salida. Puedes descargarte el taller completo pinchando en la imagen.

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Con el taller “Una extraña entrevista” pasamos a trabajar en parejas. Se busca conseguir respuestas que estimulen el pensamiento lateral y el sentido común a través de situaciones divertidas y absurdas, en algunos casos. En la ficha, que puedes descargarte pinchando en la imagen, encontrarás ejemplos de contextos de estas entrevistas tan peculiares.

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Con el taller “Tu conoces las reglas” se reflexiona sobre el papel que las reglas, leyes o normas juegan en nuestra sociedad. Entre todos, se crearán unas reglas básicas de convivencia en el CLUB. Puedes descargarte el taller completo pinchando en la imagen.

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Con el taller “Qué pasaría si…” se quiere reflexionar sobre la realidad que vivimos, qué la compone y cómo influye sobre nuestro comportamiento (nuestras decisiones, nuestros gustos, etc.) Puedes descargarte esta dinámica pinchando en la imagen.

FLECHA

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