La simulación

Las simulaciones, similares a los Role-Play, ponen más énfasis en el proceso de experimentar interacciones y trabajo en equipo, en lugar de jugar un rol individual de ciertos caracteres (aunque a menudo las simulaciones se basan en los estudiantes jugando determinados roles). La diferencia ente el role-play y la simulación estriba en la autenticidad de los roles que desempeñan los estudiantes. En más normal que en un ejercicio de simulación los estudiantes jueguen un rol natural, es decir, roles que normalmente desempeñan en la vida real, mientras que en el role-play es más frecuente que asuman roles ficticios.

 Las simulaciones permiten el desarrollo de habilidades similares a las desarrolladas en los role-play, a la vez que proporcionan la oportunidad de:

 –       Aumentar la conciencia de los estudiantes sobre como sus percepciones sobre las motivaciones y bagaje cultural de otras personas afecta cómo interactúan con ellas. A menudo, una buena simulación permitirá a los estudiantes reflexionar sobre su comportamiento y actitud hacia los demás.

 –       Permitir a los estudiantes examinar sus propias preferencias y centrar la atención sobre cómo perciben las diferencias en otros con el fin de identificar la influencia que esto tiene en el modo en que se relacionan con los demás.

 –       Permitir a los estudiantes examinar como se desarrollan los estereotipos y las barreras y como los malos entendidos entre las personas se magnifican en los grupos. Los estudiantes también serán capaces de observar, trabajar y adoptar mecanismos que les permitan interactuar satisfactoriamente con otras personas.

 Al igual que sucede con el debate y el role-play, las simulaciones son una excelente metodología de enseñanza. Requieren una participación activa por parte de los estudiantes y ellos desarrollan una elevada motivación por aprender, especialmente cuando se introduce la competición. Dado que muchas de las simulaciones educativas presentan contextos sociales en los que los estudiantes tienen que interactuar entre si, comprometerse con actividades cooperativas, y desgranar el proceso para centrarse en los sentimientos y emociones, el ejercicio de simulación aumentan la empatía de los estudiantes y enseña las reglas de las dinámicas de los grupos.

 Una simulación bien desarrollada también es propicia para adquirir ciertos conocimientos, al permitir a los participantes aprender de experiencias personales en lugar de hacerlo desde una lección magistral o una discusión, en los que el mensaje se recibe de “segunda mano”. En muchos ejercicios de simulación los estudiantes necesitarán desarrollar estrategias para solucionar ciertos problemas o dilemas, y para conseguir los objetivos. Esto requerirá, por tanto, que los estudiantes utilicen sus habilidades para pensar críticamente, obtener evidencias, planteen suposiciones, y desarrollen conclusiones

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