STORYTELLING

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“Nunca hay una segunda oportunidad para una primera buena impresión” Oscar Wilde

Cuántas veces nos hemos encontrado en una ponencia, una clase o una exposición a una persona con un aluvión de datos, vomitándolos, sin darse cuenta  de que está invitando a nuestra atención a desaparecer, a escapar por el primer recoveco que encuentre.

Antropológicamente las historias, los cuentos, las leyendas, las anécdotas han sido usadas para transmitir, de generación en generación, la sabiduría, el conocimiento y la experiencia de nuestros mayores de una forma entretenida y enriquecedora.

Las historias tienen la capacidad única de conmover los corazones, las mentes, los pies y las carteras orientándolos en la dirección que imprime el narrador. Consiste en disparar la imaginación del oyente actuando de catalizador.

El objetivo de utilizar el storytelling es captar la atención de nuestra audiencia rápidamente, así como despertar la curiosidad de nuestros oyentes.

Para tener éxito, tienes que convencer a otros para que respalden tu visión, tu sueño o tu causa. Tienes que llegar a sus corazones tanto como a sus mentes.

Una gran historia nos ayuda a inducir a todos los miembros de una “tribu” a sentir, y por consiguiente, a creer que trabajando juntos podemos mejorar nuestra seguridad, aumentar las oportunidades, obtener más éxitos y aumentar nuestro orgullo.

Contar cara a cara una historia adecuada, en el entorno preciso, en el momento idóneo y de la manera más pertinente, puede inducir a los oyentes a actuar.

La palabra “historia” es como una campana que queremos escuchar. Desde la infancia todos estamos condicionados a pensar que una historia ofrece una recompensa mental, y esa expectativa nos mantiene embelesados.

La información de una historia está construida para generar suspense y emoción. Nada atrapa más rápido nuestra atención que la necesidad de saber qué pasará después.

Los elementos que construyen todas las historias atractivas son:

  • El reto,
  • la lucha
  • la resolución

El héroe es el personaje que se enfrenta al reto y lucha para llegar a la resolución. Es el personaje que toma decisiones difíciles y siente de verdad cómo se produce un cambio con sentido dentro de su vida. Los verdaderos héroes de la narrativa son tan generosos como poderosos. Nunca pierden de vista qué contiene la historia para su público. Y sólo se presentan como héroes si saben que están a la altura.

El heroísmo colectivo puede dar pie a una historia poderosa, llena de propósito, sobre todo, cuando la llamada a la acción beneficia a toda la tribu.

Cómo se construye una historia:

  • Primero… capta la atención de tus oyentes con un reto o una pregunta inesperados.
  • Luego… ofrece a tus oyentes una experiencia emocional al narrar la lucha para superar aquel desafío, o para encontrar la respuesta a la pregunta introductoria.
  • Por último… dispara la respuesta (historia-experiencia escucha, reto atractivo, la solución final debe dejarlos hipnotizados y sorprendidos).

La narrativa surge de la violación de la expectativa.

Las historias con propósito son un vehículo de transporte disfrazado. De una forma astuta, contienen información, ideas, acicates emocionales y propuestas de valor que el narrador quiere filtrar en los corazones y las mentes de los oyentes. Gracias a su construcción mágica y a su atractivo, las historias transportan emocionalmente al público, de modo que éste no se apercibe siquiera de que está recibiendo un mensaje oculto. Sólo después de haber escuchado el relato saben que han escuchado y sentido una llamada a la acción que les ha transmitido el narrador.

Las mejores historias tiran del corazón no de la mente.

Transporte emocional: sistema de acción y reacción que tiene lugar dentro de un relato, y que conmueve a los oyentes. Son historias que “activan” el transporte emocional de quien las escucha. Nos incitan a reír, llorar, contener el aliento, suspirar o gritar con una rabia fruto de la empatía, y todo oyente, intuitivamente, exige esta propulsión emocional.

Los verdaderos héroes son personajes simpáticos y reconocibles. Si la historia es un transporte emocional, el héroe es el conductor. Cuanto más cercano nos resulte ese personaje, más nos atrapará la historia.

Haga que su audiencia se ponga en el lugar de su héroe. El héroe es el personaje con quien se identificará su oyente.

La mejor manera de resumir la empatía es con la frase “siento tu dolor”. Las audiencias sienten empatía por los personajes cuyas luchas e inquietudes los hace parecer auténticos y vulnerables. Las emociones como la esperanza, el amor, la determinación y el anhelo hacen mucho más por los héroes atractivos que la inteligencia, el aspecto físico, la fuerza o su estilo.

A las personas les atrae mucho el drama, sentir que surgen emociones. Las emociones hay que despertarlas y ese proceso se agudiza cuando te das cuenta de cosas como: no sé si el puma seguirá ahí; no sé si la nave espacial regresará; no estoy seguro de que gane esa carrera. Hay que introducir tensión entre la expectativa y la incertidumbre. La tensión emocional nos induce a pensar que quizá la cosa vaya así, pero puede salir de la otra manera, lo cual nos hace preguntarnos qué pasará luego. Cuanto más nos preguntemos qué sucederá después, más atención prestamos. Y cuanta más atención prestemos, más escucharemos, percibiremos y retendremos.

Dirige desde el corazón, no desde la cabeza. Utiliza el factor sorpresa.

Las historias sobre la perfección fracasan estrepitosamente porque no suenan ciertas. Pero cuando un líder emplea un drama auténtico para revelar la verdad oculta sobre un problema al que se enfrenta, induce al público a sentir que son ellos mismos quienes descubren la verdad. Un drama convincente deja claro a los oyentes que el narrador tiene corazón.

Las historias más impulsoras proyectan luz sobre un interés, un objetivo o un problema que comparten tanto el narrador como el público. El poder de esos relatos nace de la intensa relación yo-a-nosotros que se forma en cuanto el oyente se da cuenta de que el narrador le está hablando de un sentimiento o una situación que él mismo, como receptor del mensaje, también ha experimentado. Este vínculo activa la empatía del público, garantiza su confianza en el narrador y su interés por el llamamiento a la acción.

Otro beneficio del factor yo-a-nosotros es que hace que las historias sean más digeribles y accesibles. Cuanto más rápidamente establece una historia un terreno común entre usted y su oyente, más proporción de la historia asimilará éste, tanto emocional como intelectualmente. Si su público no se identifica con su problema, es probable que no les interese escuchar la resolución de su historia. Por otro lado, una vez que sienten como propia la experiencia contenida en su relato, su atención es automática.

Contar una historia es un proceso bidirencional, que hace participar e, idealmente, beneficia tanto al narrador como al oyente.

Las historias con éxito convierten el “yo” en “nosotros”: ¡armoniza tus intereses!

Una historia con un propósito claro es una llamada a la acción: asegúrate de emitirlo y dejar claro cómo se van a beneficiar.

Una historia sin estructura no cumple su objetivo…

  • Elabora tu principio para proyectar luz sobre tu reto o tu problema
  • Haz girar el centro en torno al esfuerzo para superar ese desafío
  • Concluye con una resolución que active en el oyente su llamada a la acción.

No habrá concluido nuestra tarea hasta que digan “ajá” “ya lo entiendo”.

Nuestra hambre, nuestro apetito de historias, de un principio, un punto medio y un final, es un circuito integrado en nuestro cerebro.

Los relatos son accesibles porque son concretos, activos, visuales; en otras palabras, digeribles fácilmente. Toman porciones de la realidad y, por medio de la magia del transporte emocional, nos encauzan hacia la ilusión de una verdad mucho más amplia de lo que podrían ofrecernos los datos por sí solos.

Compartimos ideas. Al intercambiar historias, mejoramos como grupo.

Neuronas espejo: Nos permiten leer los actos y los sentimientos de otros como si penetrásemos y viviéramos la experiencia de esas personas. Nos permiten imitar, aprender e intuir los objetivos de otros, por medio de sentimientos de empatía y vinculación.

Las relaciones son las piedras angulares de toda carrera. Son conexiones emocionales e intuitivas creadas por medio del intercambio bilateral de empatía.

El impacto de un relato se intensifica durante la narración oral, porque estas células también se activan mediante los sonidos físicos, las expresiones, los aromas y los movimientos de las personas a nuestro alrededor. Tanto el narrador como el oyente sienten este efecto espejo. Nuestros gestos, expresiones faciales y posturas son señales sociales. Cuando te veo sonreir, mis neuronas espejo para sonreir también se activan, iniciando así una cascada de actividad neuronal. De forma inmediata y sin esfuerzo, experimento lo mismo que tú.

Esta sintonización bilateral de las neuronas espejo crea el estado óptimo para contar una historia. Si un relato se cuenta bien, tanto el narrador como el oyente permanecerán sumidos en ese estado hasta llegar al “¡Ajá!” compartido, cuando el oyente experimentará la epifanía originaria del narrador como su propio “eureka”.

La importancia que tiene el relato en una ecuación verbal: significado + memoria = conocimiento-habilidad. El significado surge cuando establecemos conexiones entre fragmentos de información.

Si queréis transmitir ideas e influir en las personas, teneis que ser capaces de contar una historia.

Preparación: es imprescindible para presentar cualquier historia junto con intelecto, pasión, entusiasmo, compromiso, humildad (mostrar nuestra vulnerabilidad) y corazón.

El contenido de la historia es el SÚMMUM: de qué queremos convencer a nuestra audiencia, la clave: aprender a argumentar (afirmación-razonamiento-evidencia).

Es necesario la utilización de metáforas y analogías para despertar la imaginación y provocar la iluminación así como el uso de poderosas narrativas de los libros, las películas y la historia para insuflar emoción.

La ACTITUD es la base para pasar a la acción y la energía es el catalizador de las grandes narrativas.

Tengamos en cuenta nuestros lenguaje no verbal, nuestro cuerpo habla.

Si les damos a nuestros oyentes la capacidad de propagar nuestra historia, creará un efecto multiplicador y pueden convertirse en abogados de nuestro mensaje y animarse a contar nuestra historia con el poder de sus propias palabras.

El ser interactivo hará que participen los sentidos de nuestro público, pronto y a menudo. Es esencial enfrentarse a la adversidad, hay que estar dispuesto a reformular nuestra historia a través de la lente de las necesidades nuevas que tiene nuestro público, pero hemos de mantenernos fieles a los elementos centrales de nuestra historia.*

* GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO. Storytelling para el éxito. Conecta, persuade y triunfa gracias al poder oculto de las historias de Peter Guber, Empresa Activa septiembre de 2011.

Análisis de Paz Buraglia.

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