La importancia de pensar críticamente en el aula[1]

pensamiento criticoEl pensamiento crítico es un término del que se habla mucho y se trabaja poco. El profesorado centra su esfuerzo en enseñar a los estudiantes los contenidos curriculares por los que luego serán preguntados en los exámenes estándares que realizan todos los centros educativos. Según Smith y Szymanski (2013)[2], en esta carrera por conseguir mejores resultados en los exámenes, muchos estudiantes abandonan la educación primaria sin haber adquirido las habilidades de pensamiento crítico que necesitarán para tener éxito en formaciones superiores, en la vida y en el trabajo.

Hay varias razones por las que no se ha dado importancia al pensamiento crítico en las aulas, y los exámenes es una de ellas. Para Choy y Cheah (2009)[3], saber cómo definir el pensamiento crítico, cómo enseñar a pensar críticamente y si el pensamiento crítico debería enseñarse o aprenderse a través de la interacción social, inundan al profesorado que desea mejorar las habilidades de pensamiento crítico entre sus alumnos.

Muchas organizaciones públicas y privadas consideran el pensamiento crítico como una habilidad intelectual y práctica fundamental. Sin embargo, parece que muchos de los estudiantes que acceden a estudios superiores y al mercado de trabajo no sólo no han desarrollado esa habilidad clave sino que tampoco entienden su significado e implicación (Choy y Cheah, 2009). A menudo, el pensamiento crítico es algo que se ha pasado por alto en la enseñanza primaria y secundaria donde se enseña a los estudiantes cómo aprender y cómo analizar información.  Cuando estos estudiantes acceden a la educación superior o al mercado de trabajo, docentes y mentores se ven obligados a empezar enseñando las habilidades de pensamiento crítico en lugar de empezar con la información necesaria que necesitan comunicar.

Halx y Reybold (2005)[4] determinaron, después de muchas revisiones e investigaciones, que el aprendizaje requiere esfuerzo, pero que el pensamiento crítico requiere trabajar intensamente la capacidad intelectual y que estudiantes y docentes encuentran incómodo pensar críticamente porque requiere reflexiones personales. Esta razón, unida a la falta de tiempo en clase, hacen se deje para la educación superior la enseñanza y uso del pensamiento critico.

Los estudios de McCollister y Sayer (2010)[5] y de Snodgrass (2011)[6] sugieren que desarrollar la habilidad de pensamiento crítico en la educación primaria añade rigor académico y mejora los resultados en los exámenes estandarizados. Utilizando actividades que mejoren el pensamiento crítico en el aula, los estudiantes están más capacitados para entender por qué suceden las cosas en lugar de simplemente entender lo que ha sucedido. Esta mayor profundidad del aprendizaje permite a los estudiantes analizar mejor las circunstancias que rodean una situación y las distintas perspectivas y enfoques sobre el mismo (Tsai y otros, 2013[7])

Para implicar a los estudiantes en el pensamiento crítico, el docente necesita actuar como facilitador para permitir la discusión y motivar el proceso de pensamiento libre. El pensamiento crítico se puede incorporar en todas las asignaturas utilizando el cuestionamiento profundo y la evaluación de datos y fuentes (McCollister y Sayler, 2010) Pedir a los estudiantes que identifiquen patrones en las fuentes de información, los obliga a que miren la información como un proceso en lugar de simplemente como una información que tiene que ser memorizada y los ayuda a desarrollar las habilidades de identificación y predicción. Evaluar la información  y las fuentes ayuda a los estudiantes a aprender los procedimientos más adecuados para encontrar y utilizar información creíble, a la vez que les ayuda a aprender  formas apropiadas y aceptables de utilizar el criterio (McCollister y Sayler, 2010). Estas son las habilidades que ayudaran en la lectura comprensiva y la solución de problemas, dos cualidades que juegan un papel importante en los exámenes estandarizados según McCollister t Sayler (2010)

Este tipo de actividades pueden trabajarse en el horario de clase, con apoyo de un pequeño tiempo adicional, simplemente utilizando elementos como discusiones on-line en muros o blogs, discusiones en clase, o modos alternativos de evaluación (Snodgrass, 2011) También es importante que cualquier cambio en el currículum se realice teniendo en cuenta las nuevas actividades y cómo utilizarlas para que su impacto sea mayor. En este sentido, las comunidades profesionales de aprendizaje permiten a los docentes pensar críticamente sobre los métodos de enseñanza que están utilizando en clase y es un buen punto de partida para ideas sobre la inclusión del pensamiento crítico en el aula (Smith y Szymanski, 2013[8])

 

 

[1] Adaptación del artículo “the importance of teaching critical thinking” (https://globaldigitalcitizen.org/the-importance-of-teaching-critical-thinking) [2] Smith, V.G. & Szymanski, A. (2013). Critical thinking: More than test scores.  International Journal of Educational Leadership Preparation, 8 (2), 15-24 [3] Choy, S., & Cheah, P. (2009). Teacher perceptions of critical thinking among students and its influence on higher education. International Journal of Teaching and Learning in Higher Education20(2), 198-206. [4] Halx, M., & Reybold, L. E. (2005). A pedagogy of force: Faculty perspectives of critical thinking capacity in undergraduate students. The Journal of General Education54(4), 293-315. doi: 10.1353/jge.2006.0009 [5] McCollister, K., & Sayler, M. (2010). Lift the ceiling: Increase rigor with critical thinking skills. Gifted Child Today, 33(1), 41-47[6] Snodgrass, S. (2011). Wiki activities in blended learning for health professional students: Enhancing critical thinking and clinical reasoning skills. Australasian Journal of Educational Technology27(4), 563-580. [7] Tsai, P., Chen, S., Chang, H., & Chang, W. (2013). Effects of prompting critical reading of science news on seventh graders’ cognitive achievement. International Journal of Environmental & Science8(1), 85-107. doi: 10.1002/tea. 20385. [8] Smith, V.G. & Szymanski, A. (2013). Critical thinking: More than test scores.  International Journal of Educational Leadership Preparation, 8 (2), 15-24.

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